La celebración anual de la “Semana por la Paz” se inició en Colombia desde 1988, cuando distintas entidades de la Iglesia Católica, y especialmente la Conferencia Episcopal, ante el recrudecimiento de la violencia, vieron la necesidad de establecer un espacio para proclamar el valor de la vida. Desde entonces, a partir de un tema concreto, año tras año, la “Semana por la Paz” se ha vuelto un escenario que hace visibles análisis y esfuerzos de tantas personas que trabajan por la defensa de los derechos humanos, por dignificar la vida y por lograr una convivencia pacífica.
Hoy, podemos decir que la “Semana por la Paz” se ha configurado como un tiempo de reflexión sobre los valores y las condiciones que exige la paz; como una llamada a promover iniciativas que, desde diversos campos, instauren las bases para una sociedad pacífica; como un espacio educativo que nos invita y nos mueve a no ser agentes de odio y agresión; como una ocasión de reconciliación con nosotros mismos, con los demás y con Dios; como un horizonte de esperanza que muestra la posibilidad de una nueva sociedad fundada sobre la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad.
Construir la paz no es sólo cuestión de estructuras, sino de personas. La paz es obra de la mente y el corazón de quienes quieren educarse para la paz, vivir la fraternidad y promover una sociedad con justicia social. La Iglesia puede dar un aporte insustituible que va a lo fundamental: la formación de la conciencia, el ofrecimiento de un camino espiritual y la relación personal con Dios.
En este acontecimiento religioso, la persona encuentra sentido para su vida, adquiere fuerza para asumir responsablemente su existencia, descubre la alegría de pertenecer a una comunidad, experimenta la belleza de darse en una misión y se llena de esperanza ante su destino eterno. Por consiguiente, el mayor aporte a la paz lo ofrece la Iglesia cumpliendo su tarea de enseñar la vida nueva del Evangelio, de vincular a una comunidad y de enviar a un compromiso de ayuda a los demás.
+ Ricardo Tobón Restrepo
Arzobispo de Medellín
(El Semanario Nº 294)

