DOMINGO 24 DE NOVIEMBRE
XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY
“MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO”
Daniel 7, 13-14; Salmo 92; Apocalipsis 1, 5-8; Juan 18,33b-37
PISTAS PARA LA LECTIO DIVINA
1.En el momento de la lectura pueden ser útiles estas preguntas:
- ¿Qué personajes intervienen en el texto?
- ¿Qué actitudes nos llaman la atención de cada uno?
2. En el momento de la meditación se puede hacer un diálogo partiendo de estas preguntas:
- ¿Cómo comprendemos el Reinado de Cristo?
- ¿Qué elementos del Reino de Cristo se iluminan con este texto?
- ¿Qué mensaje me deja la lectura de este texto?
También pueden ser útiles estas pistas de reflexión:
Es bien significativa la página del Evangelio de San Juan que hoy hemos leído: Jesús está frente a Pilato, es decir está en presencia de quien representa al emperador romano en Jerusalén, y allí delante de quien tiene el poder político y el control social Jesús se declara rey; sin embargo, dice ser un rey no como los de este mundo, dice que su reino no es de este mundo.
Entonces, podríamos preguntarnos ¿qué tipo de rey es Jesús? ¿De dónde es su reino?
Lo primero que tenemos que decir para responder a esta pregunta es que, desde el comienzo de su ministerio público, Jesús presentó su misión entre los hombres como el anuncio de la llegada del Reino de Dios.
Un reino que puso en marcha por medio de gestos y palabras con las que invitaba a los hombres a entrar por el camino de la conversión, es decir, a abrirle de par en par las puertas a Dios para dejar que Él viniera a habitar en medio de ellos y de esta manera se pusiera en marcha el proyecto de la nueva creación hasta el día en que Dios fuera todo en todos.
Cuando leemos los Evangelios lo único que encontramos es justamente la pasión de Jesús por este proyecto de instaurar el Reino de Dios; un Reino que se basa en los principios de la violencia, de la imposición, del dominio, sino todo lo contrario, un Reino que pasa por la lógica del grano de mostaza, es decir que está escondido, actuando en la sencillez del corazón del hombre que se abre a su acción.
Seguramente un proyecto como este desilusionó a muchos en Israel, que esperaban con anhelo la llegada de un mesías salvador que viniera como un gran rey a someter a los pueblos y a dominarlos políticamente; pero el camino de Dios no es el de la gloria humana, al contrario, su Reino según nos dice Jesús sólo lo poseen y los viven los pobres de espíritu, los sencillos de corazón.
Celebrar hoy a Jesús como rey del universo, es proclamar que con Él ha comenzado el cambio más extraordinario que jamás pudo imaginarse en la historia de los hombres; que con Él Dios mismo ha entrado en la historia para señalar el camino que nosotros debemos seguir.
Jesús es el Reino de Dios: en Él se ha realizado como en ningún otro el proyecto amoroso del Padre; en sus actitudes de amor, de comprensión, de cariño, de acogida, se deja traslucir la gloria de un reinado que no brilla por el poder de las armas, sino por la sencillez del amor.
Es a eso a lo que nos está llamando Dios, a que nosotros comencemos a vivir también la lógica del reinado de Dios y a que entrando por el camino de la conversión abramos de par en par las puertas de nuestra vida a la acción de Dios que puede hacer de nosotros hombres nuevos.
Oración:
Se puede invitar a todos a hacer una oración de petición o acción de gracias a la luz de esta Palabra.
Se puede concluir cantando juntos la canción: Tu Reino es vida
Tu reino es vida, tu reino es verdad,
Tu reino es justicia, tu reino es paz,
Tu reino es gracia, tu reino es amor,
Venga a nosotros tu reino, señor
Venga a nosotros tu reino, señor
Contemplación:
Puede sugerirse a la comunidad detenerse a contemplar el texto a partir de esta pregunta:
Como comunidades eclesiales por el Reino de Dios, ¿Cómo podemos trabajar para que los valores del Reino se manifiesten en nuestra comunidad?
