DOMINGO 1 DE DICIEMBRE
I DEL ADVIENTO
“Se acerca vuestra liberación”
Jeremías 33,14-16; Salmo 24; 1 Tesalonicenses 3,12-4,2; Lucas 21,25-28.34-36
PISTAS PARA LA LECTIO DIVINA
1 En el momento de la lectura pueden ser útiles estas preguntas:
- ¿Qué expresiones nos llaman la atención del texto?
- ¿Qué relación tiene este texto con el tiempo de adviento que iniciamos?
2 En el momento de la meditación se puede hacer un diálogo partiendo de estas preguntas:
- De lo que dice el texto ¿Qué mensajes me quedan para mi vida personal?
- ¿Qué invitaciones nos hace el texto como comunidad?
También pueden ser útiles estas pistas de reflexión
Estamos iniciando este domingo el tiempo del adviento, con el que la Iglesia quiere introducirnos en un doble misterio; de un lado la preparación para la conmemoración anual que hacemos en la memoria del nacimiento del Señor quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; pero igualmente nos pone en tónica de esperanza, a mirar en el horizonte de la fe la segunda venida del Señor, para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos.
Y se puede decir que el Evangelio de este domingo nos pone sobre todo en tónica de ese segundo sentido: el discurso escatológico de Jesús en el Evangelio de San Lucas nos ha puesto a pensar en la llegada de los tiempos definitivos en los que el Señor vendrá para juzgar a vivos y muertos y para instaurar su Reino definitivo de paz.
Dios nos has ocultado el día y la hora en que Cristo, su Hijo, Señor y Juez de la historia, aparecerá revestido de poder y de gloria, sobre las nubes del cielo. En ese día, a la vez terrible y glorioso como nos lo ha descrito el Evangelio pasará para siempre la figura de este mundo y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva.
Pero el hecho de que no sepamos ni el día ni la hora nos obliga a todos nosotros a vivir en una preparación contante para ese encuentro definitivo con el Señor.
A eso nos invitará justamente el apóstol San Pablo en la carta a los tesalonicenses que hemos leído en la segunda lectura, en la que nos regala unas recomendaciones claras para nuestra vida, que debemos asumir no solamente en este tiempo del adviento sino todos los días de nuestra vida: vivir en el amor mutuo y en el amor a todos. Luchar todos los días por mantener una conducta conforme a lo que el Señor nos pide, para que así nos presentemos santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre.
La gran invitación de esta liturgia de este primer domingo del adviento es pues a que nosotros comencemos un verdadero camino espiritual de preparación, primero para celebrar la Navidad, como una verdadera fiesta espiritual en la que recibiremos al Señor; y que por eso debemos pensar desde ya que lo más importante no son todas las cosas externas que podamos hacer, sino la disposición de nuestro corazón para recibir la gracia del Señor que se renueva al celebrar el nacimiento de aquel que es nuestra paz.
Pero también se nos invita a vivir siempre en una tónica de esperanza cristiana, sabiendo que debemos siempre estar preparados para el encuentro definitivo con el Señor, del que no conocemos ni el día ni la hora. Y esta preparación la debemos hacer todos los días, esforzándonos por buscar hacer siempre realidad en nuestra vida la voluntad del Señor; acogiendo su Palabra en nuestro corazón y haciéndola realidad en nuestras vidas; de esta manera estaremos preparados para cuando llegue y no tendremos que temer, sino como nos lo decía el Señor al final del pasaje del Evangelio que hemos leído, podamos levantarnos y alzar la cabeza, sabiendo que se acerca nuestra liberación.
3 Oración:
Se puede invitar a todos a hacer una oración de petición o acción de gracias a la luz de esta Palabra.
Se puede concluir con la oración colecta con la que iniciaremos la misa de este domingo y que bien puede resumir todos estos sentimientos de nuestro corazón, al pedirle al Señor en este día que avive en nosotros, al comenzar este Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que colocados un día a su derecha, merezcamos poseer el reino eterno.
4 Contemplación:
Puede sugerirse a la comunidad detenerse a contemplar el texto a partir de esta pregunta:
- ¿Cómo podemos vivir mejor este tiempo mientras esperamos el encuentro definitivo con el Señor?
