DOMINGO 16 DE MARZO
II DEL TIEMPO DE CUARESMA
“Este es mi Hijo amado”
15, 5-12.17-18; Salmo 26; Filipenses 3,17-4,1; Lucas 9,28b-36
PISTAS PARA LA LECTIO DIVINA
- En el momento de la lectura pueden ser útiles estas preguntas:
- ¿Qué elementos nos llaman la atención de este texto?
- ¿Qué expresiones captan nuestra atención?
- 2. En el momento de la meditación se puede hacer un diálogo partiendo de estas preguntas:
- ¿Qué realidades de nuestra vida personal o comunitaria se iluminan a la luz de este texto?
- ¿Qué nos dice este texto acerca de la vida de nuestras comunidades?
- ¿Qué llamamientos nos hace este texto para nuestra vida?
También pueden ser útiles estas pistas de reflexión:
El Evangelio que hemos escuchado, y que nos ha presentado el episodio de la transfiguración del Señor en el monte, tiene su centro en las palabras que el Padre pronuncia: “Este es mi Hijo, el amado, escúchenlo”.
Se trata de un llamado de Dios Padre para que nosotros descubramos en Jesús “al autor y consumador de nuestra fe”, como dice la carta a los Hebreos, y a que mirándolo transfigurado en la cumbre del tabor y contemplando toda su gloria, nosotros comprendamos que sólo siguiéndolo a Él, escuchándolo y haciendo vida sus palabras, podremos alcanzar la gloria que se nos promete.
Y sin embargo, escuchar a Jesús y seguirlo no es siempre fácil; el camino de la fe cristiana pasa necesariamente por la prueba de la cruz, del dolor, del sufrimiento que es el camino para alcanzar la auténtica gloria.
Por eso a veces nos cuesta tanto seguir al Señor, porque cuando llega el momento de la cruz, el momento de la prueba nos parece más fácil huir en lugar de asumirla con fe y confianza en Dios.
San Pablo denuncia en la segunda lectura de este domingo a al algunos que viven como enemigos de la cruz de Cristo, queriendo vivir un camino fácil y sin esfuerzos; esos tales se equivocan y andan por vías de perdición; pues el auténtico camino a la gloria es la cruz: es eso lo que vivió Abraham, debió pasar primero por la prueba de su fe para alcanzar la bendición de Dios; y eso es lo que estamos llamados nosotros a vivir, asumir la cruz que es signo de redención y de salvación como camino para gozar de la promesa de la gloria eterna, que viviremos un día junto a Dios.
Pero tenemos como modelo en nuestro camino a Jesús; el Hijo de Dios que ha sido sacrificado por amor a nosotros en el altar de la cruz; a Él debemos seguirlo, a Él debemos escucharlo, a Él debemos amarlo, porque uniendo nuestra cruz a la suya, veremos cómo ella se transforma en cruz gloriosa y salvadora.
Pidámosle al Señor en este día, que nos ayude a nosotros a tener los ojos fijos en Jesús, que nos ayude a conocerlo, a amarlo, a escucharlo y a seguirlo; y pidámosle sobre todo que nos ayude a vivir una fe confiada y obediente, capaz de asumir con valentía la prueba de la cruz, que nos llevará a gloria de la resurrección.
- 3. Oración: A partir de lo reflexionado se puede invitar a todos a hacer una oración de petición o de acción de gracias.
El animador puede concluir con esta oración:
Señor Dios nuestro: En la Transfiguración de Jesús iluminaste los ojos de la fe de tus apóstoles para que pudieran ver más allá de las apariencias, y reconocer a Jesús como tu Hijo amado. Fortalece también nuestra fe en la persona y mensaje de tu Hijo. Ayúdanos a reconocer algo de su rostro en nuestros hermanos y a encontrarlo siempre en los otros, para que caminemos con él y participemos de su gloria por los siglos de los siglos.
- 4. Contemplación:
Puede sugerirse a la comunidad detenerse a contemplar el texto a partir de esta pregunta: ¿Qué compromiso podemos hacer hoy para crecer en nuestra vida y en nuestra comunidad a la luz de esta Palabra?
