Entrar en la realidad del Bautismo

Debemos aprovechar la Cuaresma para asumir el Bautismo como el acto más decisivo de toda nuestra existencia. El Bautismo es “el Sacramento en el que se realiza el gran misterio por el cual el hombre muere al pecado, participa de la vida nueva en Jesucristo Resucitado y recibe el mismo Espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos” (cf Rm 8,11). El Bautismo es el “encuentro con Cristo”, que nos da una naturaleza nueva y nos permite entrar en su “mentalidad”.
San Pablo enumera los frutos del Espíritu de Dios que habita en nosotros: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí (Ga 5, 22). En lo hondo del corazón, toda persona quisiera tener la experiencia de esta vida nueva; la única que puede dar verdadero sentido, fortaleza duradera y esperanza cierta para nuestra marcha por el mundo. Es preciso, por tanto, aprovechar la Cuaresma que, como un catecumenado, nos permite reavivar el don incomparable del Bautismo y de la vida eterna que él transmite.
No pocas veces el Bautismo es un sacramento casi olvidado en nuestras vidas, aunque es el fundamento de nuestro ser de cristianos. Sin una renovación permanente de la vida recibida en el Bautismo no tenemos la experiencia gozosa de ser hijos de Dios, no contamos con los recursos indispensables para vivir nuestra fraternidad, no llegamos a sentir en toda su fuerza la comunión eclesial, no asumimos en serio nuestra misión de transformar el mundo, no caminamos seguros hacia el cielo. Hoy, cuando la familia, la escuela y la cultura no son, como en el pasado, espacios de transmisión de la fe y de la comunión con Cristo, tenemos que crear nuevos recursos para una adecuada iniciación cristiana, para una catequesis que fortalezca la gracia y los compromisos bautismales, para una espiritualidad pascual que haciéndonos semejantes a Cristo en su muerte, por la comunión con sus padecimientos, nos lleve al poder y a la alegría de su resurrección (cf Fil 3,10-11). Y la Cuaresma es uno de esos indispensables recursos.
+ Ricardo Tobón Restrepo
Arzobispo de Medellín
(El Semanario Nº 316)
