Todo el camino cuaresmal conduce a la gran noche en la que, con una enorme alegría, la Iglesia celebra la resurrección del Señor. Por tanto, no podemos quedarnos durante la Cuaresma y la Semana Santa en cosas accidentales y secundarias. No podemos dejarnos llevar de la religiosidad o del deseo de diversión que quiere, sobre todo, procesiones, representaciones teatrales de la muerte del Señor, celebraciones extralitúrgicas. Debemos, por el contrario, vivir la Pascua de Cristo.
Debemos llegar a experimentar, siguiendo a San Pablo, que hemos sido sepultados con Cristo en el Bautismo y con él también hemos resucitado (cf Col 2,12). En efecto, la finalidad del Bautismo es: «conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos, hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Fil 3,10-11). El Bautismo inicia nuestro “encuentro con Cristo”, que es preciso cultivar a lo largo de toda la vida.
Por este encuentro con Cristo, que actúa en nosotros el Espíritu Santo, nos liberamos del pecado y adquirimos una naturaleza nueva, que nos permite tener “la mentalidad de Jesucristo”. Este «hombre nuevo» (cf Col 3,9), que vive según los sentimientos de Jesús, da los frutos del Espíritu de Dios: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí (cf Ga 5, 22). Vivir así es disponer ya de una capacidad para afrontar todas las pruebas y tener un remedio para todos los sufrimientos. Por tanto, lo esencial en esta Semana Santa es la escucha de la Palabra de Dios; la piadosa y fructuosa celebración de la Liturgia, que tiene una enorme fuerza pedagógica y salvífica; la recepción de los Sacramentos, especialmente de la Penitencia, que sella nuestra reconciliación con Dios y con los hermanos; el ejercicio de la oración en familia y en las comunidades; la práctica del amor y la solidaridad entre todos. Éste es un tiempo para que dé fruto la semilla plantada en el Bautismo, llevándonos efectivamente a morir con Cristo y a resucitar con Él.
+ Ricardo Tobón Restrepo
Arzobispo de Medellín
(El Semanario Nº 319)

