DOMINGO 20 DE JULIO
DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO
“SÓLO UNA COSA EN NECESARIA”
Génesis 18,1-10a; Salmo 14; Colosenses 1,24-28; Lucas 10, 38-42
PISTAS PARA LA LECTIO DIVINA
- En el momento de la lectura pueden ser útiles estas preguntas:
- ¿Qué elementos nos llaman la atención de este texto?
- ¿Qué expresiones captan nuestra atención?
2. En el momento de la meditación se puede hacer un diálogo partiendo de estas preguntas:
- ¿Qué realidades de nuestra vida personal o comunitaria se iluminan a la luz de este texto?
- ¿Qué nos dice este texto acerca de la vida de nuestras comunidades?
- ¿Qué llamamientos nos hace este texto para nuestra vida?
También pueden ser útiles estas pistas de reflexión:
Uno de los rasgos distintivos de nuestro tiempo es sin duda el que siempre tenemos prisa; cada vez tenemos más cosas qué hacer y la rutina de cada día es tan fuerte que a veces al llegar a nuestros hogares nos sentimos realmente agotados de tanto trajinar.
Cesare Pavese lo ha sintetizado de modo dramático: “la vida del hombre se desarrolla allá abajo entre las casas, en los campos; en el fuego del hogar y en la cama. Y cada día que amanece nos pone delante las mismas fatigas y las mismas carencias, y al final todo es hastío… esta fatiga interminable, este esfuerzo por mantenerse vivo hora tras hora”.
También Marta de Betania lo vivía: ella, una mujer acogedora que abre las puertas de su casa al Señor, andaba ocupada y atareada en las múltiples tareas del hogar, y en la atención de este ilustre visitante que tenía en su casa: seguramente se llevó largas horas en la cocina intentando ofrecerle lo mejor que tenía al maestro seguro que se esforzó en tener su casa impecable y reluciente para tan honrosa visita… sin embargo, y a pesar de tanto esfuerzo, Marta sólo ha logrado recoger cansancio.
Y entonces, entre sus múltiples quehaceres se asoma a la sala de su casa y se encuentra con una escena que roza con la desfachatez: su hermana, muy tranquila se ha pasado la jornada a los pies del maestro, sin reparar si quiera todo el trabajo que Marta sola ha tenido que enfrentar.
Por eso el reclamo de Marta parece apenas justificado… sin embargo, en lugar de encontrar eco en Jesús, lo que encuentra es una lección que nunca olvidará: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria”.
La invitación de Jesús es clara: ocuparse en lo verdaderamente importante; y no es que Jesús esté en contra del trabajo o que prefiera que la gente pase su tiempo en el ocio y la vagancia; al contrario, Jesús valora el trabajo como instrumento de crecimiento y de progreso; pero si invita a que no descuidemos lo fundamental por andar ocupados en tantas cosas.
Fijémonos sólo un caso: el papá que sale de su casa desde muy temprano a trabajar, que pasa todo su día en medio de los cansancios de una fábrica y llega a casa y lo único que quiere es cenar y tal vez algo de televisión y luego a la cama, para madrugar al otro día… ¿a qué hora hay tiempo de hablar con los hijos? ¿a qué hora hay tiempo para fortalecer la vida matrimonial? ¿a qué hora hay tiempo de dialogar en familia?, y lo que es todavía más grande ¿a qué hora hay tiempo de hablar con Dios?
No es verdad que algunos de nosotros llevamos muchos días sin sentarnos a la mesa a compartir la cena con aquellos con quienes vivimos; no es verdad que hace muchos días no nos sentamos a hablar de nuestra familia; no es verdad que muchos matrimonios hace muchos días no hablan acerca de cómo va su relación y no es verdad que muchos de nosotros llevamos muchos días sin habar con Dios en la oración, sin leer su Palabra?
3. Oración: A partir de lo reflexionado se puede invitar a todos a hacer una oración de petición o de acción de gracias.
El animador puede concluir:
La invitación es en definitiva a que nosotros mismos reorganicemos nuestra escala de valores y de prioridades, poniendo en el centro de nuestra vida aquello que es verdaderamente importante.
El mismo Señor nos lo dijo a modo de exigencia en otra ocasión: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá por añadidura”; indicándonos con ellos que las cosas verdaderamente importantes de la vida no dan espera y siempre tienen que ocupar el primer renglón de nuestra agenda.
4. Contemplación:
Debemo salir de la Eucaristía con ese compromiso y con ese deseo: ocupar nuestra vida en lo que es fundamental, en lo que realmente alimenta el espíritu y regala fortaleza a la vida; de esa manera incluso la rutina y los quehaceres de cada día tendrán un nuevo sentido y los veremos de forma distinta, movidos siempre por la fuerza de Dios que es capaz de transformarlo todo.
