DOMINGO 15 DE FEBRERO
VI ORDINARIO
“Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entrareis al Reino de los cielos”
Eclesiástico 15,16-21; Salmo 118; 1 Corintios 2,6-10; Mateo 5,17-37
PISTAS PARA LA LECTIO DIVINA
- En el momento de la lectura pueden ser útiles estas preguntas:
- ¿Qué elementos nos llaman la atención del texto?
- ¿Qué expresiones captan nuestra atención?
2. En el momento de la meditación se puede hacer un diálogo partiendo de estas preguntas:
- ¿Qué realidades de nuestra vida personal o comunitaria se iluminan a la luz de este texto?
- ¿Qué nos dice este texto acerca de la vida de nuestras comunidades?
- ¿Qué llamamientos nos hace este texto para nuestra vida?
También pueden ser útiles estas pistas de reflexión:
Después de insinuarles a sus discípulos la misión de ser sal y luz del mundo, ahora comienza Jesús en el sermón de la montaña a indicarles el camino que deben seguir para hacerlo.
En primer lugar les dice: “No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud”; con esas palabras el Señor les está diciendo que el camino que Él ha venido a proponer no es un camino nuevo, sino el mismo camino que Dios había ya ofrecido a su pueblo Israel: el camino de los mandamientos; ese que por la dureza de cabeza muchas veces el pueblo rechazó, llegando a experimentar lo que significaba estar lejos de la presencia de Dios.
En este sentido nos hablaba también la primera lectura que hemos proclamado, que nos han recordado que el Señor ha puesto frente a nosotros dos caminos: el de la vida, al que se llega por el cumplimiento de los mandamientos, y el de la muerte, que se experimenta estando lejos de la voluntad de Dios; y por eso el salmo responsorial llamaba dichoso al hombre que llevando una vida intachable camina en la ley del Señor.
Pero volvamos al Evangelio, y detengámonos en lo que sigue diciendo Jesús a sus discípulos: “Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”.
Esta es una frase que sorprende, porque si miramos la vida del pueblo de Israel descubriremos que los escribas y los fariseos eran los más apegados al cumplimiento estricto de la ley, y por eso eran mirados por muchos en Israel como verdaderos maestros espirituales; y si Jesús lo que propone es cumplir los mandamientos, pues casi que podríamos decir que ninguno lo hace tan escrupulosamente como ellos.
Sin embargo, si nos fijamos en el conjunto del Evangelio, descubriremos muy pronto que Jesús muchas veces entró en contradicción con ellos porque se quedaban en un cumplimiento externo de la ley, pero en su corazón estaban lejos de Dios; no en vano el Señor los llamó sepulcros blanqueados, porque aunque por fuera eran muy brillantes, por dentro tenían su corazón endurecido.
Es por eso que cuando Jesús les dice a sus discípulos que deben ser mejores que los escribas y los fariseos, lo que les está diciendo es que no basta con el cumplimiento externo de los mandamientos, sino que hay que ir más allá; que no basta con un “yo no mato, yo no robo” que tranquiliza la conciencia, sino que hay que ir hasta el extremo del amor a Dios y a los hermanos.
Y fijémonos cómo es esto justamente lo que Jesús nos propone cuando relee los antiguos mandamientos: “Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás», y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado”; fijémonos que para Jesús no basta con no matar, cuando el corazón está lleno de odios y resentimientos hacia el hermano, o cuando somos incapaces de obrar la caridad con ellos; por eso agrega: “si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda”; con ello está diciendo que es imposible dar un verdadero culto a Dios mientras el corazón esté lleno de odios y de indiferencias, que nos separan de nuestros hermanos.
Y luego: “Habéis oído el mandamiento «no cometerás adulterio». Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior”; diciendo con ello que no es simplemente un problema que se reduce a la dimensión sexual, sino que apunta al verdadero valor de la fidelidad y del respeto por la persona con la que estoy compartiendo mi vida; y también “Está mandado: «El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio.» Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio”; mostrando con ello el valor profundo que tiene la institución matrimonial a los ojos de Dios, que ha hecho de la unión del hombre y la mujer un sacramento que une en el amor.
Y finalmente “Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No jurarás en falso» y «Cumplirás tus votos al Señor.» Pues yo os digo que no juréis en absoluto; mostrando con ello la necesidad de vivir siempre en la verdad, que es el mejor juramento y la mejor muestra de un hombre maduro y que tiene a Dios en su corazón, y por eso no necesita jurar, ni camuflarse, ni mentir, sino que es un testimonio por su vida intachable y por su honestidad.
Fijémonos como si se tratara de una justicia superior, que no se queda en un cumplimiento aparente, sino que es capaz de ir hasta el fondo, para mostrar con las obras la experiencia de Dios que se tiene en el corazón.
3. Oración: A partir de lo reflexionado se puede invitar a todos a hacer una oración de petición o de acción de gracias.
El animador puede concluir:
Pidámosle al Señor que nos ayude a nosotros a caminar por el camino de sus mandamientos; pero pidámosle sobre todo que nos ayude a que nuestras obras sean signo de lo que creemos, para que así, viviendo una justicia superior, la que brota del amor a Dios y a los hermanos, podamos entrar en el Reino de los cielos.
4. Contemplación:
Que el haber preparado el camino espiritual a través de estas últimas lecturas de domingo nos ayuden a una disposición de corazón para la cuaresma que inicia este miércoles con el signo de la ceniza.
