DOMINGO 22 DE FEBRERO
I DE LA CUARESMA
“Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia”
Génesis 2, 7-9.3,1-11, Salmo 50, Romanos 5,12-19; Mateo 4,1-11
PISTAS PARA LA LECTIO DIVINA
- En el momento de la lectura pueden ser útiles estas preguntas:
- ¿Qué elementos nos llaman la atención de este texto?
- ¿Qué expresiones captan nuestra atención?
- En el momento de la meditación se puede hacer un diálogo partiendo de estas preguntas:
- ¿Qué realidades de nuestra vida personal o comunitaria se iluminan a la luz de este texto?
- ¿Qué nos dice este texto acerca de la vida de nuestras comunidades?
- ¿Qué llamamientos nos hace este texto para nuestra vida?
También pueden ser útiles estas pistas de reflexión:
En el inicio de este tiempo de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a que nosotros en este domingo nos detengamos a examinar nuestra vida de fe y nuestra relación con Dios.
El relato del génesis que escuchábamos en la primera lectura nos invitaba a contemplar la creación de Dios como el origen de un proyecto de amor y felicidad que Él ha trazado para nosotros; sin embargo, en ese proyecto de amor son muchas las tentaciones que nos llaman a buscar la felicidad por nuestros propios caminos, y es entonces cuando llega a nuestra vida el drama del pecado.
La historia de Adán y Eva que se nos ha narrado en la primera lectura es quizá la mejor radiografía de lo que somos los seres humanos: Dios los ha creado por amor y les ha dado su lugar en el mundo como señores de la creación; pero ellos quieren más: y allí comienza la tentación que se representa en la imagen de la astuta serpiente que los invita a desconfiar de Dios y a confiar en sus propias fuerzas y a soñar con ser siempre mucho más.
Cuantas veces también de esa manera aparece la tentación en nuestra vida: seduciéndonos, haciéndonos creer que nos valemos solos, mostrándonos caminos aparentemente maravillosos, pero en definitiva alejándonos del Señor.
La tarea del tentador es justamente esa: lo que busca es proponer caminos rápidos de felicidad, donde usando la lógica del poder todo se resuelve pronto, pero lejos de la lógica de Dios.
Fijémonos que es lo mismo que nos ha mostrado también el Evangelio, cuando nos ha dicho que Jesús también fue tentado; pero nos ha mostrado una respuesta diferente: mientras Adán y Eva cayeron y dieron pie al pecado, Jesús se mantiene fiel.
Es lo que vemos en el Evangelio de hoy, que Jesús no cede: Él no convierte las piedras en pan, Él le pide al Padre el pan de cada día como nos enseñó en el Padre Nuestro, Él se confía en la providencia divina y reconoce que su alimento es hacer la voluntad del Padre.
Y Él no se lanza del templo para lograr fama y admiración; Él sube a la cruz como un malhechor para beber el cáliz que le da su Padre y de esa manera señalar la entrega y el amor como el camino de la salvación.
Jesús no se postra para recibir los reinos del mundo; Él desgasta su vida todos los días recorriendo los caminos de Israel para anunciar que el Reino de Dios, que es el único que no se mueve por la lógica del poder y la dominación sino por la lógica del amor, está cerca y que quiere transformar la vida de los que lo quieren acoger.
Este Evangelio tiene que ser para nosotros pues todo un llamado de atención, para que si es que de verdad queremos vivir en esta Cuaresma un camino de regreso a la casa del Padre, pues comencemos por entrar en el camino y en la lógica de la fe, para comenzar a vivir no según nuestros propósitos y caprichos, sino desde Dios.
Es lo que vemos en Jesús, quien superando las tentaciones hasta el final realizó su obra, y por eso en la cruz pudo decir con tranquilidad: “todo está cumplido” y entregar su Espíritu en los brazos de su Padre; quien no lo defraudó, sino que en la mañana de Pascua, madrugó más que todos, para levantarlo del sepulcro.
Tal vez si miramos nuestra vida podremos descubrir que desafortunadamente muchas veces hemos cedido, hemos caído, nos hemos dejado deslumbrar el corazón, aunque siempre, desilusionados, hemos descubierto que esos caminos no nos daban felicidad.
Si esto es así no debemos perder la esperanza; porque como nos ha dicho Pablo hoy en la segunda lectura: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”, y entonces este tiempo de cuaresma es siempre una gracia que nos invita a volver a Dios y a descubrir la vida nueva que Él quiere darnos.
- Oración: A partir de lo reflexionado se puede invitar a todos a hacer una oración de petición o de acción de gracias.
El animador puede concluir:
Señor, guíamos en este inicio de cuaresma, que nos unamos através del itinerario espiritual para poder reafirmar nuetra fe.
4. Contemplación:
Por eso no dejemos de acercarnos a la gracia de Dios que se derrama con fuerza en el sacramento de la confesión; allí podremos limpiar nuestro corazón y sobre todo recibir fuerzas porque la lucha contra el mal no ha terminado, sino que como nos dice San Pedro: “el diablo como león rugiente ronda buscando a quien devorar” y entonces lo que nos queda a nosotros es “resistirle firmes en la fe”.
