DOMINGO 18 DE ENERO
II DEL TIEMPO ORDINARIO

“Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”
Isaías 49,3.5-6; Salmo 39; 1 Corintios 1,1-3; Juan 1,29-34
Todos esos corderos eran en definitiva la imagen de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, como nos lo presenta Juan el Bautista en el Evangelio de hoy, indicándonos con ello la misión a la que fue enviado por el Padre: en Jesús, Dios se ha hecho cordero, para reconciliarnos, para salvarnos.
Esas palabras de Juan son nada menos que el anticipo del misterio de la cruz donde se inmolará el verdadero Cordero, que con su sangre ha lavado nuestros pecados.
DOMINGO 25 DE ENERO
III ORDINARIO

“El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz”
Isaías 8,23b-9,3; Salmo 26; 1 Corintios 1,10-13.17; Mateo 4,12-23
Hace ocho días escuchábamos en el Evangelio cómo Juan el Bautista presentaba a Jesús como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”; pues bien, la página del Evangelio de San Mateo que acabamos de escuchar nos invita a contemplar el comienzo de esa misión, cuando luego del Bautismo Jesús inicia su ministerio público.
El primer detalle que nos regala el Evangelista es que Jesús se dirige a Galilea… no es una decisión sin importancia, es quizá la mejor muestra de la opción que ha hecho.
